Ese título es lo que mejor refleja mi sensación durante las dos horas (algo mas creo) que duró el concierto de Pereza de ayer.
Nada más entrar mis nervios se pusieron a flor de piel, segunda fila delante del escenario, a unos escasos dos metros del micrófono de Leiva. Todo el escenario parecía un pequeño salón, todo decorado con alfombras, lámparas y un pañuelo negro atado al microfono de Leiva (muy Keith Richards ^^). La vocecilla característica de los teatros surgió anunciando: "la representación va a comenzar"; las luces se apagaron y empezaron a aparecer los músicos y con ellos los dos grandes genios de la noche, Rubén se fue hacia su guitarra mientras Leiva encendía la lámpara que colgaba en el centro del escenario.
La primera canción fue tranquila, Leones, una canción melódica, la gente cantaba pero nadie parecía atreverse a levantarse, pero con el segundo tema, con algo de Animales, las dudas se disiparon y todo el teatro se puso en pie. Las canciones se sucedían, alternando Aviones con sus antiguos trabajos, en una mezcla increíble, todas las canciones se unían a la perfección. Para mi hubo momentos realmente magicos, sobre todo con dos canciones Amelie y Llevame al baile, dos canciones preciosas que en un recinto como el teatro sonaron increibles.
Pero también hubo momentos divertidos, como en Señor Kioskero, con Rubén y el pañuelo morado atado a lo Rambo, o Animales y todo el mundo fuera de sí en las gradas o las sonrisas que se le escapaban a Leiva cantando Champagne y los momentos increibles de los dos juntos tocando o las canciones de Rubén (siempre algo más tímido que Leiva, pero tan increible cuando canta que todo lo demás se olvida).
El sonido fue perfecto, los músicos impresionantes y las voces perfectas, simplemente fue un show espectacular.
Mientras escribo estas líneas recordando el concierto las lágrimas vuelven a aflorar, como ya lo hicieron ayer cuando les vi aparecer y en muchas de las canciones. Fue mi primer concierto de Pereza (siempre surgía algo en mis acompañantes) y sencillamente me enamoraron más todavía.
Asique solo me queda acabar dandoles MIL GRACIAS a PEREZA por hacerme vivir una noche increible y mágica.
domingo, 25 de octubre de 2009
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